Mireya Tun Batun

Diana Mireya Tun Batún,  joven poeta nació en el poblado de X-Cabíl, José María Morelos Quintana Roo, es maya hablante de padres indígenas.  A obtenido diversos reconocimientos a nivel regional, estatal y nacional, con cuentos, poemas y ensayos, en su trayectoria académica representó durante tres años consecutivos, al Colegio de Bachilleres “plantel Sabán”  en los concursos de ensayo ecológico con el tema “los alimentos transgénicos riesgo o recurso para enfrentar el hambre”, jóvenes escritores y ciencia y tecnología, ha obtenido primeros lugares en concursos literarios, tuvo participación en la antología del libro titulado, “voz y pensamiento de mujeres indígenas”  publicado en la ciudad de México en el año de 2012 en el Marco del Día Internacional de la Lengua Materna, ha publicado poemas en la antología del libro “cuatro conjuros”  publicado en la ciudad de Cancún Quintana Roo, en el año 2015, de igual manera sus  poemas han sido publicados en la antología “Luciérnagas y libélulas” en la ciudad de Chetumal Quintana Roo en el año 2016,es autora del Libro bilingüe Melodías del Corazón” U K´aayilPuksi´ik´al.  

 

Una historia de amores prestados

 

Y de repente un día, una hermosa luz iluminó mi camino, la vida a su lado es tan hermosa, su llegada fue motivo de alegría, felicidad y llanto… sí, llanto pero de felicidad al ver a ese pequeño ser tan dulce, tan tierna, tan frágil, tan encantadora; cuyo brillo en su mirada es mi eterna alegría, por ella no dudo en cambiar todo, es una hermosa princesa que me ha cautivado con su dulce encanto. Sabía que llegaría el momento, no pensé fuera tan pronto, ni quisiera que llegara a suceder, pero qué más da, si son los caminos de la vida que el caminante ha de recorrer.

En esta vida nada es estable, nadie es indispensable, sabía que llegado el momento partiría de su lado; un momento que quise una y otra vez prolongar, esta vida en la que estamos no es siempre una vida de fantasía con caminos tapizados con pétalos de rosas, esta vida tiene sus momentos, sus momentos dulces y amargos. Estragos de la vida que tenemos que pasar.

Si me preguntaran si conocí al verdadero amor, con toda certeza, seguridad y firmeza respondería una y mil veces que sí. Conocí al verdadero amor el mágico día que la tuve en mis brazos, esa tarde que marcó mi vida al tener tan cerca de mí a ese delicado y pequeño ser…tan tierna, delicada, con su pielecita muy suave, sus manitas hermosas, sus ojitos encantadores. Me gusta todo de ella, amo sus gestos, su mirada, su risa, su dulce voz, su aroma…

Qué curioso pero amo incluso sus berrinches, aunque hace correr a todo mundo pero ella es única, inigualable, es una hermosa flor que engalana los corazones, una hermosa estrella que ilumina con su chispa de alegría, un lucero destellante que alumbra hasta el más oscuro momento.

Tristemente sabía que solamente estaba de paso en su vida, lo sabía… sí, lo sabía, sin embargo; preferí vivir en un mundo de fantasía, ese mundo de fantasía que forje junto a ella, un jardín de rosas aromáticas que poco a poco sus pétalos han estado cayendo sigilosamente, fueron deshojándose con el paso del tiempo.

Y hoy, el día no deseado se acerca, ese momento al que tanto le temía se ve venir, ya no puedo pedirle más prorroga al tiempo. El reloj de arena tal vez ha llegado a su punto, la burbuja en la cual vivía se ha estado acercando a espinas y en un momento a otro esa burbuja se desvanece.

Nunca dejaré de reprocharle a la vida porqué me prestó una felicidad que no era mía, porqué me dio una ilusión que no me correspondía, es tan doloroso tener que quitarse una ilusión, tener que vivir la realidad de las cosas. Yo no quería una felicidad prestada pero el destino se encargóde que yo conociera esa felicidad prestada. Le reprocho al destino el haberme permitido me ilusionara.¿Si un día me lo iba a quitar, para que me lo obsequió?

Tal vez al llegar a estas líneas la pregunta es,¿Pero…por qué hablas de uno nada más?, acaso… no entiendo por qué solo una estrella, una flor… todo en uno solo.

Sí, no me equivoque y no te equivocas, en efecto son dos los motivos de mi felicidad, el que no haya hablado de mi otra razón al principio no significa que no lo quiera, al contrario él fue el primer amor, el primer amor por el cual llegué a este vértice, ese primer amor puro y sincero. Él es el sol que ilumina mis mañanas, él fue el primero que el destino y la vida me prestaron.

— ¿Que si lo quiero?

—No, no lo quiero, querer es muy poco para lo que siento, lo adoro, lo quiero tanto que siempre está presente en mi corazón. Adoro tanto a mi estrella como a mi sol.

Cursilerías dirán algunos.

Tal vez para  muchos así sea, muchos incluso dudan que cómo llego a querer dos amores que no son para mí. Cómo es posible que hable tanto de mis dos amores sirealmente no son propios, si al parecer estoy robando su amor y su cariño.

—Eso no es posible —me dijeron un día—, sal de ese imperio de cristal, despierta de ese sueño.

—No, Jamás, no es un sueño, no vivo en un imperio mucho menos son sueños de algodón… —respondía.

Una y otra vez me decía esa voz que llegué a despreciar.

— ¡Un día caerás! y ese día… te dolerá tanto, tanto, tanto… que no buscarás tu camino, vivirás en un caos tormentoso. No sabrás ni quien eres en realidad. Los amores prestados, son los más dolorosos de devolver.

— ¡No me importa!—respondía yo con tanta seguridad…

Una seguridad que hoy no veo en mí

—Mientras lo tenga, aunque sea prestado como tú dices lo viviré y lo disfrutaré, no necesito más felicidad que el que tengo aunque sean amores prestados.

—Sufrirás…—me recalcaba con una voz maléfica.

—¡No me importa…!—repetía con toda seguridad.

Y hoy… con profunda tristeza, todo lo veo desmoronar, ese mundo que era un sueño de algodón poco a poco se va deshaciendo.

Me duele tanto dejarlos, no solo a mis dos amores, sino que de igual manera y aunque parezca increíble, me duele mucho dejar quien fue motivo, fortaleza y ejemplo para mí para poder llegar hasta donde estoy.

— ¿Tu ejemplo dices? —Quizá se preguntaran

—En efecto, mi gran ejemplo a seguir, quien en su momento no me dejo caer, me dio la mano amiga, me dio un cariño que fue fuertemente correspondido.

—Pero siempre demuestras lo contrario… —me cuestionarán de nuevo

—He de confesar que no he destapado mi lado afectivo, eso no significa que no tenga sentimientos.

Lamentablemente eso es algo que nunca me ha gustado en mí, ser demasiado sensible y sentimental, es algo que no quiero permanezca en mí. Pero qué más puedo hacer es algo que traigo conmigo.

Hoy en una noche triste y solitaria, entre cuatro paredes donde lo único que escucho es la voz de mi corazón entristecido que me dice

— “No hagas nada del cual te arrepentirás toda tu vida”.

Y a la vez escucho un murmullo a lo lejos que me dice.

—Haz lo que creas correcto, es entonces donde mi mente y mi corazón están en duelo, un duelo de emociones y sentimientos, una lucha entre el sentimiento y la razón.

Un laberinto de emociones donde no sé si detenerme, seguir o desviar el camino, un duelo de pensamientos, situaciones y momentos.

Momentos y situaciones que sin querer y sin merecer los he tomado como parte de mí, no debería absorber momentos que no están destinados para mí. Pero el amor y el cariño me hacen formarlo parte de mi mundo.

¿Que si hay mil cosas que no me parecen? Efectivamente los hay.

—Pero eso no es cosa tuya, deja que la vida fluya, deja que el mar ahogue quien tenga que ahogar, no eres salvador de nadie…— me dice la voz que susurra en mis oídos.

—No soy salvadora de nadie cuando no puedo ni salvarme a mí misma. No lo soy ni lo seré. Pero trataré de que ese mar no ahogue a las personas que quiero con todo mi corazón. Porque aunque mi cariño quizá parezca dudoso, es total y absolutamente sincero.

—Oye pero, regresando al principio ¿por qué te duele tanto tu estrella?

—Porque la vi crecer, yo estuve cuando poco a poco su luz comenzó a intensificarse más.

Mi rostro es cubierto por agua salada que hoy brota de un manantial. Para tratar de limpiar una tristeza que ahoga mi corazón.

Me duele tanto dejar no solo a uno ni a dos, me duele dejarlos a todos.

No soy egoísta al enfatizar en uno, simplemente son muchos recuerdos, muchos momentos vividos, situaciones donde he llorado de alegría y felicidad, donde he reído por cada ocurrencia, donde me he molestado momentáneamente por cada berrinche, si, momentáneamente porque una mirada, un gesto, una sonrisa y un tierno beso lo borra todo.

Los bellos momentos que tuve la fortuna de vivir, la primera palabra, los primeros pasos, el primer diente, fotografiar cada que cumplía un mes tras otro, hasta que cumplió el primer año; entonces ya no fotografiaba meses sino cada cumplimiento de año, sin contar mi álbum repleto de recuerdos, de cada momento gracioso, de cada ocurrencia, de cada logro.

El cambio de papillas a las comidas… y así puedo mencionar muchos

Y son muchos y demasiados los momentos que enmarcó en mi corazón momentos junto a mi chiquitorbellino.

Junto a su hermosa familia, que sin querer llegué a ver como mía, una familia donde tuve a mis amores prestados en una familia prestada

Sí, todo el tiempo me refería a ella como mi estrella, mi flor, mi encanto. Porque es lo que mi hermosa princesa representa para mí.

 

 

 

4 comentarios en “Mireya Tun Batun

  1. El mejor texto que he leído. La Maya que merece admirarse y abrirle espacios para que el mundo conozca su estilo. Gracias Mireya por regalarnos esta manera de disfrutar la vida y mirar el mundo. Abrazos desde la Región Indígena del Alto Balsas, Estado de Guerrero.

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