José Germán Solórzano Hidalgo

José Germán Solórzano Hidalgo.- 24 de Noviembre de 1976; Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
Miembro del Taller Literario “Syan Ka´an” de Bacalar, fundado por el Poeta Ramón Iván Suárez Caamal. Es Licenciado en Educación Primaria. Sus poemas han sido publicados en algunas revistas tanto impresas como electrónicas, entre ellas “Trinchera” de Chilpancingo; “Tropo a la uña” de Cancún; “Halim” del Grupo Literario Yaxche de Calkiní, Campeche, entre otras. En periódicos como el Heraldo de Chiapas y Por Esto de Quintana Roo. En antologías como: “Desde los siete azules”, Bacalar, 2016; “Donde Nace el Oxígeno”, Cd. México, 2016 y “La estación de las espigas” haikú internacional, 2017; entre otras. Publicó el libro de poesía “Introspectum Vide” en 2015. Reside en Quintana Roo desde la niñez y actualmente en Bacalar donde se encuentra preparando otros poemarios; realizando actividades de promoción cultural y literaria como colaborador de la Casa Internacional del Escritor de Bacalar.

Correo electrónico del autor: namreg-cancun@hotmail.com

Actualmente radica en Bacalar Quintana Roo.

 

La feria de San Joaquín

A Bacalar:

Pueblo mágico, pueblo de historia…

 

 

LA FIESTA DEL PUEBLO

 

Extraño la fiesta del pueblo,

las aglomeraciones que eran risas y voces,

los algodones que endulzaban la infancia,

el sonido del aceite en las planchas con carne asada

y la desespera en los ojos por largas filas;

los empujones a destiempo,

las miradas que rozaban miradas,

barítonos en propaganda,

los pasos y vaivenes alrededor del parque;

el tornasol de las luces

que iluminaban la ilusión de los chiquillos;

los caballitos de madera que galopaban sueños;

el atardecer en el horizonte lagunar:

ya no llueve desde entonces,

el sol aunque es sol,

dejó de sumergirse en el azul agua.

 

¡Ah! Cómo extraña mi niño la feria en el parque,

sus multicolores aun invaden mi memoria.

Extraño el Bacalar de festividades encendidas,

donde era algarabía todo.

Los juegos mecánicos que pintaban

las estrellas en la noche,

la valentía en la gente que ahuyentaba sombras,

los más pequeños dando vueltas y vueltas y vueltas.

Extraño ese recuerdo,

hasta donde los sinsabores pasaban desapercibidos.

 

 

 

CALLES DESIERTAS

 

I

Escucho pasos,

perforan el asfalto,

el eco mis oídos.

 

Estoy ciego,

mis ojos expulsan silencio.

 

En las calles,

el bullicio se convierte en arena:

horas beben el concreto.

 

II

Las calles están desiertas

sólo escucho las suelas

y en la azotea los pasos.

 

El silencio me saca los ojos:

gárgolas de plumas negras.

 

Catan arena las voces,

sobre las calles desiertas.

 

 

TE ESPERO

Son más de las tres

de esta madrugada que se desvanece.

Aun te espero

con todo el arrebato contenido en los ojos.

Y aun cuando estás

a mi lado en la cama,

aún te espero:

en mis manos tu ausencia

se convierte en fantasma.

 

 

 

QUEDATE

 

Quédate,

sobre el tiempo diminuto que no transcurre como muchos dicen

donde el reloj eclosiona sobre el instante,

ese que ante la ecuación

es relativo a tu insomnio.

 

Quédate sobre las migajas de agua,

esas que tus ojos vierten al rocío

gota tras gota

y se esfuman en segundos.

 

También sobre el aire quédate

y cuenta los pasos que da mi sombra

y el baile del polvo sobre tus trazos.

 

Quédate como la luz que penetra el círculo de las arenas,

la que penetra el intenso sonido emitido por tus ojos

(distantes en el punto gravitatorio del horizonte)

 

Quédate ahí,

donde aun así que te has ido,

mis manos responden al impulso de estrujarte

para llenar tu vacío.

 

 

 

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